domingo, 13 de julio de 2008

Una tarde espectacular


Newbery goleó a Racing de Pergamino 6 a 2

Paciencia para pasar el peor momento, perseverancia para ir en busca del empate y una “catarata” de fútbol y goles en el segundo tiempo, fueron el resumen de la victoria que consiguió ayer por la tarde Jorge Newbery, que en su estadio le ganó a Racing de Pergamino por 6 a 2, confirmando su excelente arranque en esta segunda fase del torneo 4 Ligas.
Así, la escuadra de Barrio Progreso volvió a confirmar que, jugando en este nivel, tiene un lugar seguro entre los candidatos a pelear bien arriba en este certamen, porque si bien recién se llevan jugadas cuatro fechas, el elenco de Barrett demostró una vez más que cuenta con un potencial para tener muy en cuenta.
UN RATO DE SUFRIMIENTO
Newbery empezó mal, desconcentrado, desordenado, y a los 37 segundos sufrió el gol visitante: pelotazo largo para la corrida de Illoa, que le ganó en velocidad a Rossi y definió con remate de zurda que se metió abajo para transformarse en el 1 a 0. Después, y por un buen rato, Racing manejó mejor la pelota ante un Newbery sin conexión y con muchas dudas del medio hacia atrás, desnudando los visitantes falencias que sin dudas debe corregir la escuadra rojinegra. El “temporal” duró unos veinte minutos, el tiempo en el que los “ligeritos” Contreras, Illoa, Páez y Roldán estuvieron en contacto con la redonda, lapso donde por poco los visitantes no ampliaron la diferencia (Rocca salvo un cabezazo de Illoa).
Después Newbery empezó a sintonizar otra onda, a partir de la mejor tarea de Ford y Candia en el medio, algunos chispazos de Ricky Bini y Ubino y la potencia del juninense Matías Manuale, que poco a poco iría transformándose en pieza clave para el triunfo. Pitar cabeceó afuera un centro de Bini a los 17, después un largo disparo de Ricky rebotó en el travesaño con el arquero “encandilado”, a los 21 el guardametas se lo tapó a Pitar, a los 34 el uno volvió a taparle el gol a Candia y a los 37 Manuale quedó a mano, tuvo tiempo de elegir el lugar pero la tiró por arriba del travesaño.
El empate estaba al caer y llegó a los 38, en otro pase al corazón del area que encontró a Candia metiéndose entre los centrales para tocar con la punta del botín para el 1 a 1. Antes de irse al vestuario, Newbery le ponía justicia al marcador.
EN EL COMPLEMENTO, UN SHOW DE GOLES
El inicio del segundo tramo del encuentro fue de ida y vuelta, con Newbery generando un par de oportunidad y con Racing respondiendo en un disparo de Illoa que tapó Rocca, pero cuando cayó el segundo gol, todo fue de la escuadra rojense.
Tardó quince minutos el rojinegro en plasmar en la red lo que todo el mundo intuía porque a esa altura ya que el equipo de Barrio Progreso era dueño de casi todo, solamente le faltaba marcar la diferencia en el tanteador.
Manuale encaró desde el medio como una topadora, se llevó a la rastra a un marcador que no pudo pararlo ni tomándolo de la camiseta y tocó para Cristian Ford, que apareció en el área como un delantero para definir ante el arquero y establecer el 2 a 1. A partir de ahi fue un monólogo y a los 20 Davio capitalizó una duda rival para meter el tercero y empezar a sentenciar el partido porque Racing, a pesar de su empeño, ya no tenía respuestas.
A los 26 Manuale sumó la segunda asistencia cuando dejó sin marcas al recién ingresado Lucero para que su compañero tocara ante Villalba para el 4 a 1 y a los 30 Gonzalo Davio desbordó por izquierda, hizo centro y Manuale tuvo su premio al meter el cabezazo a la red para el 5 a 1.
Racing solamente veía como su rival se floreaba y encima a los 31 se quedó con uno menos por al expulsión de Arancibia. Solamente faltaba saber hasta qué numeros iba a llegar el resultado final y en ese cuarto de hora definitivo el árbitro le regaló un penal a la visita que Giotti aprovechó para descontar. Manuale, sobre la hora, le puso el broche a su gran tarde personal y del equipo metiendo el 6 a 2 con un remate bajo luego de varios remates dentro del área salvados de milagro.
Newbery fue una máquina, jugó un segundo tiempo para ponerlo en un cuadrito y les regaló a sus simpatizantes una lluvia de goles.
(Comentario de Gustavo Cavalcabue para el Semanario "Tiempo Deportivo").

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